¿Por qué es necesario educar en la adicción al móvil?



La palabra adicción según la RAE significa: “Dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico.” Por lo tanto, todo lo que suponga una adicción es negativo y hay que modificar esa conducta. La adicción al móvil es un problema que se puede detectar en muchas personas, principalmente en jóvenes, por ello al ver que el problema es amplio y actualmente está en expansión es muy importante investigar y educar en ello.

La nomofobia es el miedo a salir de casa sin móvil o el simple hecho de no llevarlo encima. Muchos expertos afirman que es la nueva enfermedad del siglo XXI.


Una de las causas que hace que aumente esta adicción al móvil es la temprana edad en la que los niños comienzan a tener contacto con las nuevas tecnologías y a tener su propio móvil. Según la última encuesta de Idescat, en 2016 el 65,6% de los niños con edades entre 10 y 15 años ya tenían a su alcance un teléfono móvil, esta encuesta revela el aumento de un 4% respecto al 2015 y un 8% respecto al 2014. Sobre este asunto podemos destacar la cita de Montserrat Gómez:
Es un problema que venimos detectando, sobre todo en los jóvenes. Quizás no llega como motivo específico de la consulta pero sí que acaba aflorando. Estamos alerta porque cada vez se compra el móvil más pronto al niño, con la justificación de que va a estar controlado. Hay una especie de opinión general para que el niño no se quede fuera y aislado, pero se están iniciando demasiado pronto. 

A continuación, el siguiente video ilustra el día a día de unos jóvenes con el que nos podemos ver reflejados y nos ayuda a reflexionar sobre su uso excesivo. 

Las consecuencias de la adicción al móvil son muy variadas y las más evidentes pueden ser: aislarse de los demás, mostrar un comportamiento alterado y compulsivo, problemas de comunicación, pudiendo afectar en el ámbito escolar llegando al fracaso y al absentismo escolar.

La adicción al móvil también puede provocar otros  problemas físicos y psicológicos .
Los efectos físicos son notables, como la tensión visual digital que provoca picor en los ojos, visión borrosa y dolores de cabeza. También se observan problemas en el cuello. 
Entre los efectos psicológicos se encuentran, los trastornos del sueño ya que la luz brillante disminuye la calidad del sueño y la luz que emite el teléfono móvil puede activar el cerebro, otros efectos son la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo y por último, al estar mucho tiempo con el teléfono móvil, podríamos tener problemas en cuanto a las relaciones personales fuera de línea, como comenta Jaume Descarrega, presidente del Colegio de Psicología de Tarragona.
Es evidente que están aumentando muchísimo estas patologías, a nivel de jóvenes. Esta comunicación está sustituyendo la relación en vivo. Afecta a las relaciones entre las personas mayores. Hay gente, por ejemplo, que se queja de que no puede disfrutar de una cena romántica.
Debemos tener en cuenta que no hacemos un uso correcto  del teléfono móvil y muchos expertos ya empiezan a comentar este asunto. “Empieza a ser un motivo muy importante para que vengan a la consulta. El móvil es ya como una prenda de vestir. No se está haciendo un uso correcto”, explica Enriqueta López. 
“Se trata de aprender a manejar ese instrumento de otra manera. Hay que reducir la presencia del móvil, pero sin eliminarla del todo. Se tienen que poner límites en los adolescentes” cuenta la psicóloga Myriam Aberasturi. 
Por último, sí debemos educar en la adicción al móvil ya que es un problema que como ya hemos destacado está en aumento y cada vez a más temprana edad. En mi opinión el móvil y las nuevas tecnologías en general son unas herramientas muy útiles, ya que obtenemos información de forma más rápida y por supuesto es un buen medio de comunicación, pero todas estas ventajas se pueden volver en nuestra contra si no educamos sobre un uso adecuado y responsable. Como dice el psicólogo Jonathan García-Allen “la educación es básica para prevenir este tipo de patologías y debe hacerse desde edades tempranas“ “El problema principal no son las nuevas tecnologías, sino el uso patológico de las mismas, que puede materializarse tanto en adicción como en usos que pueden generar problemas psicológicos”.











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